Vuelan los meses, como si fueran hojas de un viejo calendario colgado en la pared arrancadas por el caprichoso viento. Tan caprichoso como el tiempo, que un día pasa tan lento y al siguiente se nos esfuma entre los dedos. Y la lluvia golpea con fuerza la ventana por la que tantas veces te vi pasar, y entonces, como por arte de magia, empieza a subir tu olor por mi nariz, quemando y rompiéndome por dentro, como la cocaína. Quizás ya no huelas así, quizás hayas cambiado de colonia y este se haya convertido en un viejo recuerdo, pero no puedo evitar desear que siga siendo el mismo, que tú sigas siendo el que fuiste algún día.
Esa soy yo
No existe en el mundo otra persona como yo, ¿sabes? Tampoco existe otra sonrisa como la tuya, que me haga sentir que soy fuerte, que puedo con todo. Pero bueno, ese es otro tema. Vagueo 25 horas al día y pienso en ti más de lo que es bueno. Me gusta el 43 y el Vodka, pero si bebo es para verte dos veces. ¿Loca yo? Por favor, me ofendes. Simplemente tengo los huevos de ser como soy y no como quieren que sea. ¿Quieres hablar de mí? Hazlo, pero ya que presumes de valentía, mejor que sea a la cara. Estoy harta de personas que van de mucho y no llegan a nada, estoy harta de personas que prometen ser tan importantes como el universo y al final no llegan ni a un soplo de aire fresco. Me gusta ser así. Vivir la vida al máximo. Reírme de los momentos malos que pasé. Llorar hasta hartarme cuando mi vida está patas arriba. Y después sacar fuerzas de donde sea para levantarme del suelo y volver a dar guerra. Enrollarme con los mejores chicos de la ciudad. Tener un carné falso para entrar en cualquier lugar. Fumar y evadirme en el humo. Emborracharme hasta no acordarme de como me llamo. Tener los tacones más altos del país y acabar volviendo a casa descalza. Ser la princesa de tus sueños y la reina de mi vida. Quiero todo lo que sea imposible de tener. En resumen, quiero tener el mundo a mis pies. Pienso que en la vida si no te arriesgas no vives, y por eso un día decidí tirar los miedos por el balcón y empezar a ser la loca que sonríe 25 horas al día, la que improvisa porque odia los planes, la que canta en medio de un montón de gente aunque desafine, a la que no le importa bailar en medio de la calle. Esa soy yo, y si no te gusta, ahí tienes la puerta.
12 abril 2013
El tiempo pasa rápido. Y tú olvidaste a la misma velocidad. Dejaste de recordar las tardes frías de noviembre paseando por las calles, cuando el resto del mundo no existía, cuando allí solo estábamos nosotros dos, cuando habíamos dado el corto paso que hay entre amor y odio. Mientras tanto yo seguí aquí, acordándome de ti cada día. En cada nota musical, en cada uno de mis lunares. Me conformaba pensando que quizás tu también estarías pensando en mí, aunque tan solo fuera una vez a la semana. Pero realmente, siempre supe que no lo hacías.
Esa fue la diferencia entre tú y yo.
Tú te adaptaste al presente, al tiempo, comenzaste a vivir deprisa, corriste tras la felicidad. Yo, en cambio, me quedé atascada en el recuerdo, viviendo lento, dejando pasar todos y cada uno de los trenes que podían sacarme de esta triste estación.
Esa fue la diferencia entre tú y yo.
Tú te adaptaste al presente, al tiempo, comenzaste a vivir deprisa, corriste tras la felicidad. Yo, en cambio, me quedé atascada en el recuerdo, viviendo lento, dejando pasar todos y cada uno de los trenes que podían sacarme de esta triste estación.
¿Por qué lloras?
La composición química de una lágrima es de un 98% de agua y un 2% restante de sustancias como sodio y potasio. Por lo tanto, cuando lloramos, lo que expulsamos mayoritariamente es agua...¿O no?
Hay muchos tipos de lágrimas y cada una elimina cosas diferentes. Por ejemplo, están las lágrimas ante la desaparición de una amistad, compuestas por cada tarde de risas, cada confidencia, cada secreto compartido, cada mirada cómplice que nadie más entendía, cada foto absurda que sigues guardando por si acaso... , aunque no volverás a necesitarla, pero quieres creer que sí. También están las lágrimas ante una ruptura, que suelen llevar aquella primera mirada, el primer beso, cada 'te quiero', cada sonrisa que echabas al móvil al recibir un mensaje suyo, cada vez que pensaste que eráis la excepción al 'los para siempre siempre terminan'... pero no lo fuisteis. Hay lágrimas ante promesas incumplidas, ante sueños rotos y problemas que no sabes cómo afrontar, cargadas de rabia, frustración, ganas de volver atrás y hacer las cosas de otra manera... pero el pasado ya no volverá. Lloramos también cuando perdemos a alguien, y ahí llenamos esas gotitas saladas de nostalgia, de sensación de no haberlo dicho todo, de ganas de una despedida... pero esa despedida no llegará. Claro que hay lágrimas de felicidad, aunque están son tan bonitas y están cargadas de cosas tan positivas, que no tienen ningún pero. Eso sí, las más abundantes, las que llevan un poquito de cada una de las anteriores, son las lágrimas 'porque sí'. Son aquellas que nos salen sin querer, al escuchar una canción o terminar de ver una película, al leer una frase, al acostarte en la cama y ponerte a pensar. No tienen un motivo concreto, son acumulaciones de varias preocupaciones que teníamos dentro, atrapadas, y que consiguen hacer piña y salir a la vez. Y es ahí, cuando las ves deslizarse por tu cara, cuando te das cuenta de todo lo anterior. Que una lágrima, al fin y al cabo, no es más que agua y sal, que los sentimientos no desaparecen cuando las ahogamos en la almohada.
La composición química de una lágrima es de un 98% de agua y un 2% restante de sustancias como sodio y potasio. Por lo tanto, cuando lloramos, lo que expulsamos mayoritariamente es agua...¿O no?
Hay muchos tipos de lágrimas y cada una elimina cosas diferentes. Por ejemplo, están las lágrimas ante la desaparición de una amistad, compuestas por cada tarde de risas, cada confidencia, cada secreto compartido, cada mirada cómplice que nadie más entendía, cada foto absurda que sigues guardando por si acaso... , aunque no volverás a necesitarla, pero quieres creer que sí. También están las lágrimas ante una ruptura, que suelen llevar aquella primera mirada, el primer beso, cada 'te quiero', cada sonrisa que echabas al móvil al recibir un mensaje suyo, cada vez que pensaste que eráis la excepción al 'los para siempre siempre terminan'... pero no lo fuisteis. Hay lágrimas ante promesas incumplidas, ante sueños rotos y problemas que no sabes cómo afrontar, cargadas de rabia, frustración, ganas de volver atrás y hacer las cosas de otra manera... pero el pasado ya no volverá. Lloramos también cuando perdemos a alguien, y ahí llenamos esas gotitas saladas de nostalgia, de sensación de no haberlo dicho todo, de ganas de una despedida... pero esa despedida no llegará. Claro que hay lágrimas de felicidad, aunque están son tan bonitas y están cargadas de cosas tan positivas, que no tienen ningún pero. Eso sí, las más abundantes, las que llevan un poquito de cada una de las anteriores, son las lágrimas 'porque sí'. Son aquellas que nos salen sin querer, al escuchar una canción o terminar de ver una película, al leer una frase, al acostarte en la cama y ponerte a pensar. No tienen un motivo concreto, son acumulaciones de varias preocupaciones que teníamos dentro, atrapadas, y que consiguen hacer piña y salir a la vez. Y es ahí, cuando las ves deslizarse por tu cara, cuando te das cuenta de todo lo anterior. Que una lágrima, al fin y al cabo, no es más que agua y sal, que los sentimientos no desaparecen cuando las ahogamos en la almohada.
05 diciembre 2012
"Si me dices lo que ves, si te digo lo que pienso"
"Es como no pedirte nada y pedirte todo a la vez"
Te quiero. Te quiero. Te quiero. Y quiero que tú me quieras igual que yo te quiero a ti. ¿Parece un trabalenguas? Es más bien una necesidad.
"Puedes encontrarme en mi pequeño invierno"
A veces me encantaría tener el poder de leer la mente. Solo a veces, me gustaría saber qué estás pensando, qué palabras te vienen a la cabeza cuando cada mañana me ves bajar del autobús con mi cara de sueño, o cuánto de verdad hay en esas promesas que me haces a diario.
Te quiero. Te quiero. Te quiero. Y quiero que tú me quieras igual que yo te quiero a ti. ¿Parece un trabalenguas? Es más bien una necesidad.
"Puedes encontrarme en mi pequeño invierno"
13 noviembre 2012
'El nunca más nunca se cumple y el para siempre siempre termina'
Nada dura para siempre, ni siquiera tú vas a estar siempre aquí. Todo termina, todo se rompe. Y probablemente, empieza a romperse mucho antes de que nos demos cuenta. Intentamos solucionarlo, frenar algo que en el fondo sabemos que es inevitable. Pocas veces lo conseguimos, y esas pocas que lo logramos, las cosas nunca vuelven a ser como eran antes. Cuando algo empieza a romperse, por mucho que intentemos pegarlo, sujetarlo, cuidarlo, el daño está hecho.
Al principio son pequeños detalles, esos 'estás diferente' que cada vez se repiten más, esos silencios que no importaban pero que ahora se han convertido en largos e incómodos espacios de tiempo que intentamos esconder con absurdas palabras, esos besos que te dejan sin ganas de más, esas sonrisas que cada vez son un poquito más fingidas, y sobretodo, esas enormes ganas de volver atrás, al instante en que surgió la primera grieta, ver que ocurrió, arreglarlo antes de que sea demasiado grande.
04 noviembre 2012
Y entonces llega el puto invierno.
Y todo cambia. Y no hay vuelta atrás. Y todo lo que creías interminable... acaba.
Crees que a pesar de tomar caminos diferentes, la vida os juntará y os volveréis a encontrar. Y aunque en el fondo sabes que eso es casi imposible, quieres creer que sí. Quieres pensar que esto que parece un final no es más que una pausa, que un día de estos volverás a verle con su sonrisa de siempre bajo esos ojos verdes, que te agarrará por la cintura como solía hacer y te susurrará al oído que lo vuestro no acabó, que nunca ha acabado. Pero esas cosas solo suceden en esas películas en las que envidias a la protagonista. Siempre es la típica chica a la que nada le sale bien, que de repente, con una mirada enamora al chico guapo, y a partir de ahí, se hace amiga inseparable de la felicidad.
Quieres sentirlo, quieres creerlo, necesitas pensar que todo volverá a ser como antes. Pero cada vez es más difícil y lo sabes. Y es en ese momento cuando empiezas a recordarlo todo, desde el principio, día a día, cómo fue ganándose tu corazón poquito a poco. Y piensas que quizás esto empezó antes de que te dieras cuenta, piensas que a lo mejor te enamoraste mucho antes de lo que creías.
Y ahí te das cuenta. De que nadie va a poder enamorarte de esa forma. De que las cosas solo suceden una vez. De que esas mariposillas que sentías al ver su nombre en la pantalla de tu móvil no van a aparecer con nadie más. Que por mucho que te esfuereces, no volverás a sentirte igual. Que solo hay un primer amor, y cuando se va, solo podemos intentar aparcarlo y buscar otros que lo escondan... pero nunca volverás a tener esa sensación de que puedes comerte el mundo, nunca estarás tan enamorado de nadie, nunca podrás sustituir a esa persona que te enseño qué era eso del amor.
Y todo cambia. Y no hay vuelta atrás. Y todo lo que creías interminable... acaba.
Crees que a pesar de tomar caminos diferentes, la vida os juntará y os volveréis a encontrar. Y aunque en el fondo sabes que eso es casi imposible, quieres creer que sí. Quieres pensar que esto que parece un final no es más que una pausa, que un día de estos volverás a verle con su sonrisa de siempre bajo esos ojos verdes, que te agarrará por la cintura como solía hacer y te susurrará al oído que lo vuestro no acabó, que nunca ha acabado. Pero esas cosas solo suceden en esas películas en las que envidias a la protagonista. Siempre es la típica chica a la que nada le sale bien, que de repente, con una mirada enamora al chico guapo, y a partir de ahí, se hace amiga inseparable de la felicidad.
Quieres sentirlo, quieres creerlo, necesitas pensar que todo volverá a ser como antes. Pero cada vez es más difícil y lo sabes. Y es en ese momento cuando empiezas a recordarlo todo, desde el principio, día a día, cómo fue ganándose tu corazón poquito a poco. Y piensas que quizás esto empezó antes de que te dieras cuenta, piensas que a lo mejor te enamoraste mucho antes de lo que creías.
Y ahí te das cuenta. De que nadie va a poder enamorarte de esa forma. De que las cosas solo suceden una vez. De que esas mariposillas que sentías al ver su nombre en la pantalla de tu móvil no van a aparecer con nadie más. Que por mucho que te esfuereces, no volverás a sentirte igual. Que solo hay un primer amor, y cuando se va, solo podemos intentar aparcarlo y buscar otros que lo escondan... pero nunca volverás a tener esa sensación de que puedes comerte el mundo, nunca estarás tan enamorado de nadie, nunca podrás sustituir a esa persona que te enseño qué era eso del amor.
A veces creo que te he olvidado. A veces siento que al fin he pasado página. A veces me equivoco.
Cuando quieres tanto a alguien como yo te quise a ti, es imposible que llegue el olvido. Pasará el tiempo, conocerás a otras personas que te harán incluso más feliz, pero no podrás olvidar a alguien que ha significado tanto en tu vida. Para bien o para mal, somos el resultado de todo lo que hemos vivido, y aunque intentes esconderlo debajo de la alfombra o taparlo con fotos de tu vida actual, el pasado es un libro escrito a boli que no puedes cambiar.
No intentes olvidar a alguien que una vez te hizo sonreír. Aprende a vivir con ello. Aprende a vivir sabiendo que la gente te hace feliz un tiempo, pero un buen día se marchan. Que es el ciclo de la vida. Que las cosas no duran para siempre, ni siquiera tú, pero si lo suficiente como para hacerte feliz.
Cuando quieres tanto a alguien como yo te quise a ti, es imposible que llegue el olvido. Pasará el tiempo, conocerás a otras personas que te harán incluso más feliz, pero no podrás olvidar a alguien que ha significado tanto en tu vida. Para bien o para mal, somos el resultado de todo lo que hemos vivido, y aunque intentes esconderlo debajo de la alfombra o taparlo con fotos de tu vida actual, el pasado es un libro escrito a boli que no puedes cambiar.
No intentes olvidar a alguien que una vez te hizo sonreír. Aprende a vivir con ello. Aprende a vivir sabiendo que la gente te hace feliz un tiempo, pero un buen día se marchan. Que es el ciclo de la vida. Que las cosas no duran para siempre, ni siquiera tú, pero si lo suficiente como para hacerte feliz.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)